La carretera coquetea con el paisaje, el paisaje bravío, fugitivo, oloroso a almoraduj, escoltado por cerros guardianes. Parece esta la carretera del andar por andar, a vueltas y revueltas veleidosas, imprevisibles, mareada por curvas inverosímiles al borde de hondonadas y barranqueras, como subida a la montaña rusa de rampas y pendientes enzarzadas en un carrusel que no llevara a parte alguna. Autor: E. Dominguez Lobato |