Sanlúcar de Barrameda, una torre, su torre, el nido de cigüeñas, y ellas bajo el cielo azul de esta mañana...
Sanlucar de Barrameda, una torre, su
torre,
el nido de cigüeñas, y ellas bajo el cielo
azul
de esta mañana de domingo.
Atentas a las campanas del amanecer. Cuidadosas,
afanadas por mantener las ramas milimétricamente
entrelazadas, sostenes de sus futuras
generaciones.
Abajo, más abajo, las piedras de otros siglos, tan
arriba,
tan a desmano, que quizás por eso demasiado
olvidadas y abandonadas.
Demasiado alto para las torpes y tímidas voluntades
de los
hombres de aquí abajo, empeñados una y otra vez en
mantener la mirada baja y pocas, muy pocas veces,
mirar hacia arriba.