Esta expedición nos recuerda un año más la polémica fecha del Día de la Hispanidad, que creo que debe significar la reflexión sobre una época en la que la sociedad de aquellos tiempos tuvo otra perspectiva de la Humanidad
José Luis de Ugarte es la tercera vez que dá la vuelta al mundo.
El pasado año, por estas mismas fechas, zarpaba desde Sanlúcar de Barrameda la Nao Victoria, una réplica de la original que hace 500 años protagonizó la primera circunvalación de la Tierra. En esta ocasión, aprovechando la Exposición Universal de Aichí, en Japón de 2.005, se gestó un proyecto cultural de investigación para homenajear a aquéllos intrépidos tripulantes que con cinco embarcaciones partieron también desde Sanlúcar de Barrameda en 1.519 para dar la vuelta al mundo. Mucho se ha escrito sobre aquélla famosa expedición que casi toda la gente recuerda por nombres como Fernando de Magallanes o Juan Sebastián Elcano.
La réplica de la Nao Victoria zarpando desde Sanlúcar de Barrameda en Octubre de 2.004, con los arenales de Doñana en el horizonte.
Plano de la réplica de la Nao Victoria que ha navegado hasta Aichí
Y aquí no vamos a especular con la tan ajetreada aventura llena de conspiraciones, intereses políticos y económicos, y claro está, geográficos de aquél tiempo. Desde esta revista queremos recordar la gran odisea que sobre todo el septagenario José Luis de Ugarte (Getxo, 1.928) capitanea en la actualidad ,después de permanecer varios meses en Japón, rumbo a la Broa sanluqueña. Todavía le queda bastante recorrido a la expedición, que se está encontrando con serias adversidades meteorológicas en los mares del Pacífico en su viaje de regreso. Pero ahí andan los 20 tripulantes recopilando todo tipo de datos científicos, con su diario de abordo correspondiente, como hiciera el insigne Pigafetta, precisamente uno de los 18 supervivientes que llegaron a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1.522.
Este 12 de octubre, cuando se celebra el todavía polémico día de la Hispanidad, queremos homenajear nosotros también desde estas modestas líneas a todos aquéllos que se embarcaron rumbo al encuentro de aventuras , riquezas o penurias y muerte por distintos motivos de empresas proyectadas por reyes, nobles o investigadores. ¡Cuánto ir y venir hacia ese nuevo mundo, que nos dió una nueva perspectiva de la Humanidad, que supuso toda una revolución cultural en todos los sentidos, desde el mundo de la música, a la medicina, la alimentación, a la navegación, con toda la crítica que tenemos que asumir todos porque hubo invasión, colonización, genocidio, encuentros, intercambios...!
Aunque la realidad está ahí para que cada uno analice lo que toda esta pléyade de hombres y mujeres anónimas, dejaron en todo un cúmulo de capítulos de la Historia Universal que hemos pactado en llamar el Descubrimiento de América. Porque no dejó de ser un descubrimiento para los que atravesaron el Atlántico y se toparon con estas tierras, ni para los que desde allí vieron llegar a embarcaciones llena de hombres y mujeres extrañas.
Las Ordenanzas de Palos de 1.485, que hacen referencia
al comercio de materias primas y mercancias que se hacían
con la Berbería de Poniente (Cortesía Luisa I. Álvarez de Toledo)
Incansable investigadora, la Duquesa de Medina Sidonia ha venido demostrando con documentos originales el comercio que ya existía con tierras americanas desde fechas muy anteriores a 1.492, algo que sigue incomodando a muchos historiadores.
Otra cuestión es cuándo se hizo, porque si analizamos la colonización a través del Estrecho de Bering, hace cientos de miles de años por primitivos humanos, o la llegada accidental de Fenicios o Vikingos, o Árabes -esta vez de manera más concienzuda y estudiada-, entonces tenemos mucho que analizar. Por no citar a los mismos templarios que también hicieron sus negocios en en tierras allende los mares.Porque ya no es ningún secreto,aunque muchos les cueste todavía reconocerlo incluso ante las evidencias documentales que lo acreditan, que había una ruta hacia esas Indias Occidentales desde tiempos inmemoriales, evidentemente mucho antes que Cristóbal Colón certificara digamos oficialmente, si queremos considerarlo así, la existencia de esas tierras ya conocidas por los propios españoles y portugueses muy anteriormente al mítico 1.492. Si no, que se lo pregunten a Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, (1936, Estoril), que no deja de argumentar con documentos y legajos en la mano cómo esas tierras se conocían y ya había una rica actividad comercial abierta en lo que más tarde conocimos para la Historia como América.
El famoso Estrecho de Bering, por donde se supone que entraron hordas de primitivos humanos desde Asia a América hace cientos de miles de años, cuando en el continente, según los estudios realizados, ya había habitantes nativos de estas tierras en la época precolombina, no sólo mayas, aztecas e incas, con culturas muy desarrolladas, sino otras que ya venían teniendo ciencias avanzadas con respecto a la astronomía, las matemáticas o la lengua
La metalurgia precolombina se distinguió por poseer técnicas excepcionales con el oro de copey, como el águila Tairona de la foto. Son artes que se remontan a tiempos muy lejanos antes de la llamada Era de los Descubrimientos y que han sido muy poco estudiadas.