

Salinas, Las Salinas, orilladas al Guadalquivir,
serpenteadas en la última esquina de Andalucía.
Entre aguas marinas y esteros marismeños.
Como si de un bloque de hielo se tratara, ahí están,
maridadas entre Sanlucar y Doñana, reposando las
sales del océano, casi al borde mismo de Bajo de Guía,
en Bonanza, Las Salinas de Bonanza, embarazo de los mares
durante días al sol, para dar a luz la más espejeante de las sales, Sanlúcar y
sus Salinas.