¡ Cuantas marejadas prevenidas y cuantos amaneceres despertados a vigias marismeños ! Mil luminarias empolvadas y cien travesias amarradas al noray verde de tu muelle.
Y ahora sigues ahí, como si nada, Viejo Faro de Bonanza, entre Montijo y Doñana, desde Algaida a Martin Miguel, con tus salinas y los esteros, iluminando con tu esperanza