Marinos y marineros que dejan naves y sueños a lomos de este astillero de Bonanza. Dejando marinería al viento de poniente y en estas traviesas de madera oscura, las quillas y proas de sus embarcaciones, dominantes antes ante las piedras ariscas y mordientes de cantos finos y poliédricos, de colores grisáceos y azulados, allá por los Bajos de Juan Pol o los fondos de Salmedina.
Astillero de Bonanza, de Río, de Sanlucar, rejuvenecedor de ilusiones marinas, tablazones y sentinas. Maquillador de cascos, pintor de mástiles y embaucador de mascarones de proa. Hacedor de futuro, restaurador de buenas condiciones para la mar, y para Sanlucar.
Astillero de sentimientos, consentidor de ilusiones perdidas, sanluqueño, aquí, próximo a nuestra Barra, donde la Mar de Leva, donde los Juanelos, donde el Guadalquivir se consiente maridado con Bajo de Guía.

Eduardo Domínguez Rubio