Visite nuestro Blog Cultural en blog.edominguezlobato.org
02/11/2007, Esta es la huella, del cada día, en Sanlúcar, quizás al borde mismo de la arenas salinas en el Puerto de Bonanza.

02/11/2007, Esta es la huella, del cada día, en Sanlúcar, quizás al borde mismo de la arenas salinas en el Puerto de Bonanza.

Esta es la huella, del cada día, en Sanlucar, quizás al borde mismo de la arenas salinas en el Puerto de Bonanza. Las huellas del sanluqueño adormecido, el barrialteño campesino, o el marinero acompasado a los nuevos aires de Bajo de Guía, abrazado con su copita a la barra viva de “Bigote”.

Otra vez Sanlucar de Barrameda, al borde mismo del canal Sevilla-Bonanza y a la espera de las corrientes del Rio, generosas siempre con los flujos capitalinos de Sevilla.

Entre tanto, siempre la huella, la misma huella y con los mismos pasos, quizás los del ayer. Hoy, y desde este puente de fiesta acomodado a los paréntesis de la vida laboral, Sanlucar espera, siempre espera, sentada al filo mismo de esta tarde de bajamar, después de dejar su huella, esa que bien conocen los que desde el Cabildo o La Calzada, desde el Palacio de Medina Sidonia o el Castillo de Santiago, brindando con manzanilla, vivieron Sanlucar desde la amanecida hasta decir adiós por la carretera de Trebujena o el aeropuerto de Jerez.


Eduardo j. Domínguez rubio